Desde la Casa del cura de Oliveira se tarda menos de media hora en llegar a Vigo en coche. Y, ¿sabes qué? En esta ciudad, no todo son luces de Navidad. Hay todo un Vigo por descubrir.

A partir de un pequeño poblado marinero asentado a la orilla de la ría se fue irguiendo Vigo, una ciudad amparada por las islas Cíes con el mar y el puerto como ejes centrales del desarrollo urbano. El Vigo actual es una ciudad que ofrece calidad de vida a sus habitantes. Es puerto de acogida de grandes cruceros internacionales y líder en sectores como la automoción, el naval o la pesca y sigue modernizándose en continua búsqueda por la innovación.

A finales del siglo XIX y principios del XX, grandes benefactores impulsaron el desarrollo urbano dejando un gran legado arquitectónico de marcada influencia parisina. Existen varias rutas para visitar la ciudad a pie: Vigo antiguo, Vigo señorial, Vigo marítimo… En cada edificio emblemático encontrarás una placa explicativa con la información del punto en el que te encuentras.

Una de las propuestas más vanguardistas de la ciudad es el Museo MARCO, en donde podrás encontrar exposiciones temáticas acordes con los movimientos artísticos contemporáneos. Está situado a la entrada de la céntrica peatonal calle del Príncipe en un edificio emblemático de finales del S. XIX que antaño realizó funciones de juzgado y cárcel de Vigo. Hay visitas guiadas gratuitas todos los días a las seis de la tarde.

Además de por sus edificios, Vigo destaca por sus esculturas. Desde los caballos de Oliveira, en la Plaza de España, al emblemático sireno, en la Puerta del Sol, pasando por los fornidos rederos de la Gran Vía o el peculiar nadador del Náutico, vayas donde vayas irás encontrando esculturas para todos los gustos artísticos.

Vigo cuenta con una variada oferta comercial tanto al aire libre como en los grandes centros comerciales como Vialia o Gran Vía. La principal zona de compras está entre la calle del Príncipe y la calle Urzáiz y sus aledaños. Además, en el casco antiguo encontrarás la peculiar calle de los cesteros.

En la parte baja de Vigo encontrarás el Arenal, la Alameda, la Avenida de Montero Ríos y el Náutico, zonas llenas de vida para pasear entre jardines tanto de día como de noche. Hay buenos restaurantes, terrazas y locales de copas. Y si te gustan las ostras, no dejes de visitar, muy cerca, el tradicional mercado de La Piedra.

Vigo está urbanizado en la ladera del monte de El Castro. En la cima, rodeada de vegetación, se encuentra la antigua fortaleza que puedes visitar no solo por su interés histórico sino también porque desde aquí tendrás unas vistas privilegiadas sobre la ciudad y la ría.

Pero Vigo no solo es ciudad, por supuesto, también es playa. A lo largo de la costa podrás disfrutar tanto de pequeñas calas como de grandes arenales como la famosa playa de Samil. Su largo paseo la convierte en uno de los lugares más frecuentados por los vigueses también en invierno.

En el Pazo Quiñones de León, casa típica de la aristocracia gallega, se puede visitar el museo interior y sus jardines de influencia portuguesa, francesa y belga. Está situado en uno de los mayores pulmones de la ciudad, el parque de Castrelos, conocido por su vegetación centenaria y por los conciertos de verano que se celebran en el anfiteatro al aire libre.

Ya en las afueras, siguiendo la línea del litoral, te recomendamos que visites la antigua villa marinera de Bouzas, que se anexionó a Vigo en 1904. Puedes tomar el aperitivo en una terraza junto al mar o perderte en las callejuelas de este barrio con encanto. Hay un paseo a pie de ría, de aproximadamente tres kilómetros ida y vuelta, salpicado de esculturas, muy llano y fácil de recorrer. Si vas un domingo te encontrarás con un mercado semanal al aire libre en la Alameda. Bouzas destaca también por su variedad gastronómica. Podrás elegir desde una tasca con marisco a buen precio hasta restaurantes de cocina moderna e internacional.

Si te decides a ir en dirección contraria, adentrándote en la ría hacia el puente de Rande, verás una pequeña península sobre la que se asienta la ermita de La Guía. Podrás dar un paseo alrededor y hacer unas buenas fotos con vistas al mar.

Por supuesto, si vienes en noviembre, diciembre, o incluso durante la primera mitad de enero, no puedes perderte las famosas “mejores luces de Navidad del mundo, envidia de Nueva York”, como diría el alcalde, Abel Caballero.