Uno de los grandes tesoros de esta casa es el olivo centenario que preside la entrada principal, al lado de la capilla. La zona en la que se encuentra la finca recibe el nombre de Oliveira y este ejemplar hace honor al topónimo.

 

Olivos en Galicia

Hubo tiempos remotos en los que, en Galicia, especialmente en el sur, era frecuente encontrarse con paisajes plagados de olivos. Sin ir más lejos, a Vigo se le denomina “la ciudad olívica”, tiene un olivo en su escudo y se han encontrado restos de una presa olearia para la elaboración del aceite que datan de la época romana. Existen muchas teorías para la merma de esta especie en la región. Algunas señalan directamente a los Reyes Católicos, por querer beneficiar a las recién reconquistadas tierras del sur; otras, a la llegada de la patata y el maíz de América, por tratarse de cultivos más rentables; también hay quien afirma que fue el Conde-Duque de Olivares quien decidió gravar con un impuesto de cuatro reales cada olivo que no estuviese en sus tierras de Sevilla.

Aceite gallego de calidad

En la actualidad, se está llevando a cabo un proyecto de recuperación de la producción de aceite de calidad. Si quieres llevarte a casa oro líquido elaborado con aceitunas cien por cien gallegas, busca este sello en el etiquetado: